Real Madrid 2-1 Barcelona: Mbappé y Bellingham encaminaron el primer clásico de la temporada en el primer clásico de Xabi Alonso
El Santiago Bernabéu volvió a vivir una noche de máxima tensión en un nuevo Clásico entre el Real Madrid y el Barcelona, un partido que terminó con victoria blanca por 2-1 y que dejó mucho más que tres puntos para el equipo de Xabi Alonso. Intensidad, polémicas, presión alta y momentos individuales decisivos marcaron un encuentro que el Madrid supo interpretar mejor en los momentos clave.
Desde el primer minuto quedaron definidos los papeles. El Barcelona intentó asumir el control mediante la posesión, buscando generar superioridades desde la circulación de balón y acercarse al arco de Courtois a través de Pedri, Fermín y Lamine Yamal. El Real Madrid, en cambio, apostó por una presión agresiva en campo rival y ataques directos cada vez que recuperaba la pelota.
La propuesta blanca incomodó rápidamente la salida culé. Vinicius, Bellingham y Mbappé lideraron una presión constante que provocó pérdidas peligrosas del Barcelona cerca de su propia área. En apenas los primeros minutos llegó una de las primeras polémicas del partido, cuando el árbitro señaló penal sobre Vinicius tras una acción con Lamine Yamal, aunque posteriormente el VAR corrigió la decisión. Poco después Mbappé logró marcar, pero el gol fue anulado por un fuera de juego milimétrico.
El Madrid no bajó la intensidad y terminó encontrando premio gracias a una recuperación de Camavinga en mitad de campo. El francés anticipó a Pedri y permitió una transición rápida que terminó con una asistencia espectacular de Jude Bellingham para Mbappé. El delantero francés atacó perfectamente la espalda de la defensa y definió cruzado ante Szczęsny para abrir el marcador.
En defensa, el trabajo colectivo fue fundamental. Valverde recibió ayudas constantes de Camavinga y Bellingham para controlar las subidas de Balde y los movimientos de Rashford, mientras que Arda Güler colaboró constantemente con Álvaro Carreras para intentar limitar el desequilibrio de Lamine Yamal. Sin embargo, el Barcelona logró reaccionar tras un error en salida del conjunto blanco y Fermín López empató el encuentro al minuto 38. Aun así, el empate apenas duró cinco minutos. Vinicius aceleró por izquierda, Militão bajó el balón dentro del área y Bellingham apareció para empujar el 2-1 antes del descanso.
La segunda mitad mantuvo el mismo ritmo frenético. El Barcelona adelantó líneas y buscó atacar constantemente los espacios laterales, mientras el Madrid comenzó a sentirse más cómodo defendiendo y saliendo al contragolpe. Apenas iniciado el complemento llegó otra acción determinante: un penalti para el Real Madrid tras revisión del VAR. Mbappé tomó la responsabilidad, pero Szczęsny evitó el tercero con una gran parada.
A partir de ahí, el partido se volvió más físico y emocional. El Barcelona tuvo más posesión, pero le costó generar ocasiones realmente claras ante un Madrid cada vez más compacto. Courtois respondió cuando fue exigido y la defensa blanca logró resistir los intentos finales del conjunto azulgrana. El equipo de Xabi Alonso supo administrar los tiempos, reducir espacios y competir con inteligencia en los minutos decisivos.
El cierre del encuentro estuvo marcado por la tensión. Pedri terminó expulsado en el tiempo añadido tras una dura entrada sobre Tchouaméni y después del pitazo final hubo varios empujones y discusiones entre jugadores de ambos equipos. Finalmente, el Real Madrid celebró una victoria que significó mucho más que ganar un Clásico: rompió una racha negativa ante el Barcelona y confirmó el carácter competitivo del nuevo proyecto de Xabi Alonso.