Real Madrid 0-2 Celta de Vigo: Giraldez refuerza su equipo con el objetivo de permanecer en puestos europeos
Real Madrid 0-2 Celta de Vigo: La noche comenzó con respeto y terminó entre silbidos e impotencia. Antes del inicio del encuentro, el Santiago Bernabéu guardó un emotivo minuto de silencio en homenaje a Xabier Azkargorta y Alfonso Ussía. Sin embargo, una vez rodó el balón, el conjunto blanco volvió a mostrar una versión desordenada y frágil que terminó pagando muy caro ante un Celta sólido y paciente que se llevó la victoria por 0-2.
Desde el arranque, el Madrid intentó imponer una presión altísima, con hasta diez hombres instalados en campo rival al minuto tres. El problema para los dirigidos por Alvaro Arbeloa fue que esa presión nunca tuvo orden ni sincronización. El Celta, lejos de desesperarse, encontró rápidamente espacios a la espalda de los defensores blancos.
La primera advertencia llegó al minuto siete, cuando Durán aprovechó una presión mal ejecutada para acercarse al área de Courtois. Apenas un minuto después, el guardameta belga salió a cortar un balón largo y quedó a medio camino, aunque la acción terminó invalidada por fuera de juego.
El bloque del conjunto gallego se mantuvo muy compacto durante todo el primer tiempo, dificultando enormemente la circulación del Madrid. Arda Güler protagonizó el primer acercamiento serio de los locales al minuto 15 tras un desborde individual, pero el dominio blanco seguía siendo más territorial que futbolístico.
El partido tomó un giro complicado para el Madrid al minuto 20. Un balón largo dejó expuesto a Éder Militao frente a Bryan Zaragoza; aunque el brasileño logró recomponerse y recuperar la posesión, terminó lesionándose en la acción. Tres minutos después abandonó el campo para dejar su lugar a Antonio Rüdiger.
Con los tres defensores madridistas constantemente emparejados mano a mano frente a los atacantes del Celta, cada pérdida se convertía en una amenaza. Moriba estuvo cerca de marcar al minuto 26, pero Jude Bellingham apareció con un cruce salvador cuando el mediocampista celeste ya preparaba el disparo.
La ocasión más clara de la primera parte llegó al minuto 37 y fue para el Madrid. Tchouaméni recuperó de cabeza, Vinicius mostró toda su picardía para asistir a Mbappé y el francés dejó solo a Güler frente al arco. Sin embargo, el turco falló increíblemente dentro del área pequeña.
El Celta también tuvo su gran oportunidad antes del descanso. Durán recibió un pelotazo a la espalda de Álvaro Carreras y quedó mano a mano frente a Courtois, pero el belga volvió a salvar al Madrid con una parada extraordinaria.
En la segunda mitad, Claudio Giráldez movió el banco y encontró oro. Swedberg ingresó por Durán y apenas ocho minutos después aprovechó una desatención defensiva dentro del área para marcar el 0-1. El sueco apareció completamente solo para silenciar al Bernabéu.
A partir de ahí, el Madrid perdió completamente la calma. La presión siguió siendo caótica y comenzaron a multiplicarse las imprecisiones en los pases. Jude Bellingham vio amarilla al minuto 62 por entrar al campo sin camiseta, y apenas dos minutos después Fran García fue expulsado tras recibir una segunda amarilla por una falta absurda.
Con un hombre menos, el conjunto blanco atacó más con corazón que con fútbol. Mbappé desperdició un mano a mano clarísimo al minuto 73 y Gonzalo erró otra oportunidad increíble frente al arco en el tramo final. La frustración de la grada aumentó todavía más contra el árbitro Quintero González, mientras el equipo seguía acumulando errores.
Ya en el tiempo añadido, Álvaro Carreras también terminó expulsado tras recibir doble amarilla. Con el Madrid completamente roto, el Celta aprovechó los espacios y sentenció el partido al minuto 92 con el 0-2 definitivo.
El Bernabéu pasó del homenaje y la expectativa a una noche de tensión, dudas y desesperación. El Celta, ordenado y valiente, se llevó una victoria histórica ante un Real Madrid que volvió a dejar muchas preguntas sobre la mesa.